lunes, 15 de marzo de 2010

ALCATRACES DESVERGONZADOS

Sentado en la orilla del mar caribe, a unos 20 kms. sur de la desembocadura del rio Magdalena, observé apasionadamente, como si fuese la primera vez, el vuelo de nuestra Fuerza Aerea Caribeña : los alcatraces. Aquellos Pelecanus occidentalis, característicos del caribe colombiano, de plumas grisáceas, largo pico, y una bolsa infinita, para cargar en ella toda las riquezas marinas a las que tienen acceso. Pensaba, cómo estas aves viajaban diariamente bordeando las costas, desde el amanecer hasta el ocaso de una manera sincronizada y muy ordenada haciendo forma de V, para reducir el viento, turnándose las posiciones más exigentes, trabajando en equipo para ser más eficaces. Y en ese mismo instante en que guardaba las aves, volvió a mi mente, una imagen aterradora que vi unas vacaciones en Cartagena, cuando me dirigia hacia las islas del rosario.
Eran las 10: 00 am de un sábado “ Santo” cuando llegamos al mercado de Cartagena, más conocido como Basurto. Un grupo de estudiantes de fotografia, decidimos pasar cuatro dias en Isla Grande, la isla más poblada de nativos afrocolombianos del conjunto de islas del rosario. Alli, tendriamos la oportunidad de captar imágenes extraordinarias, arenas blancas, un mar de varios colores, manglares y selva tropical, hombres y mujeres en su habitat cotidiano, su convivencia pacifica dentro de una isla remota, a muchos kilómetros alejados de tierra firme. Un paraíso sublime para el que busca eternizar imágenes. Pero antes de poder siquiera esbozar nuestro paraíso, tuvimos que pasar por el purgatorio. El calor que registraban los termómetros en esa zona particular de Cartagena, debió ser 10 veces más elevado que el normal, porque el calor inundaba todos los rincones del lugar. No habia donde esconderse del implacable Dios Sol, que atizaba sus calderas, a medida que el reloj avanzaba. El supuesto taxi-lancha que nos llevaría hacia las islas, estaba retrasado. Parece ser que la cantidad de pasajeros que este necesitaba para zarpar, debia ser de mayor al que habia en el momento. Como los bultos de comida, tanques de aceite, y otros enceres que transportan hacia las islas, no pagan el puesto, al marinero, las cuentas no le daban La espera era eterna. En esos momentos de veri veri, o locura insolar, divisé lo que para mi, eran unos gallinazos marinos. Aquellas aves estaban frenéticas revoloteando ante un manjar de tripas y restos de pescado que botaban los vendedores de pescado. Para mi asombro, no eran gallinazos, palomas u otros carroñeros con alas. Eran los alcatraces los que descaradamente merodeaban las sobras, peleándose entre ellas por un puñado de entrañas botadas al mar. Por Dios, o por quien sea!!..., estas aves marinas de gran tamaño, con sus largos picos, su bolsa yugular, expandible!! ... “que se alimentan a base de pescado que capturan cuando nadan o cuando se lanzan al mar, en "picada', desde la altura..”[*]…comiendo porquerias!!...viviendo de la caridad, como todos unos holgazanes, esperando la hora de la merienda!!...Que horror!! Que habrá ocurrido con estas aves descarriadas? Será que, como muchos extranjeros que visitan Cartagena, terminan quedándose, inventando nuevas vidas, haciendo vericuetos para sobrevivir, para no ser deportados por el DAS? Que fenómeno tan extraño el que presencie ese día. Unas aves desafiando su destino, haciendo de las suyas, como aquel Juan Salvador Gaviota del libro de Richard Bach, pero a la inversa, por el camino equivocado. Como aquel hombre que se enloquece y da a parar en la calle, donde termina gustándole, en su propia ley. Donde nadie lo moleste y le joda la vida. Asi son estos alcatraces. Mendigos del mar, rebeldes de la vida natural, desafiando las leyes de la naturaleza, por anchar sus vientres, comiendo m… a orillas de una gran despensa marina: el mar caribe.
[*] Biblioteca Virtual,Luis Angel Arango. Aves de Colombia.

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